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R de Responsabilidad

Cuando estás en casa con los papis, no te das cuenta del esfuerzo que supone el hecho sencillo de estar.

¡Cuidado! Esto no significa que no lo sepa, que no lo haya visto mil veces, que no lo haya vivido, que no haya colaborado en casa… Creo que he sido (soy) una buena hija: a veces buenérrima y a veces no tanto, pero la media sale positiva (padres, quiero feedback aquí ).

Éste no es el tema. A lo que me refiero es que ahora estoy sola. Sola.

Tengo un trabajo genial (al que a veces le dedico demasiado tiempo pero por puro gozo) y tengo una pasión innata por aprender que, he de confesar, al final me trae problemas, puesto que mi cabeza hierve.

Estoy estudiando, a la vez que trabajo, Asia Oriental en la UOC y, claro está, he de hacer tareas domésticas, relajarme, hablar con mi gente, entretenerme, dibujar, twittear, escribir en el blog, hacer trabajos, estudiar japonés, repasar mi italiano, crear nuevos diseños para mi web, hacer fotos y retocar algunas pasadas para crear álbumes que prometí…

Estas semanas he ido juntando mucho estrés, he engordado, me he puesto a dieta, he tenido una menstruación horrorosa, he tenido fiebre, he tenido un humor insoportable y me ha faltado tiempo para todo. Lo peor es que lo sufren las personas que no han de sufrirlo… aunque lo realmente grave es que parece que no quiera salir de ahí. Con lo cual me siento peor, porque no me gusta estar en esta situación.

No sé, no necesito contarle una vez más a otra nueva persona por qué estoy mal, porque realmente no es por nada y es por todo a la vez… Lo más triste es que me defraudo a mí misma porque me exijo muchas cosas a las que no llego y no me doy cuenta. Sacrifico mi salud, mi humor (salud mental al fin y al cabo) y también la de la gente a mi alrededor… ¡Ah! Y se me había olvidado decir que soy una tozuda.

Me da miedo dejar de hacer cosas porque siento que si no las hago ya no voy a volver poder hacerlas nunca más, como si pasaran trenes… Pero es que quiero hacer tanto… Soy tan inquieta que si no hago algo de lo que creo que he de hacer, me frustro. Ahora tengo ganas de llorar, de sentarme a ver pasar el tiempo, de estar en medio de un bosque, escuchando sus sonidos y recibiendo una brisa cálida que meciera los árboles... Pero no, porque es tiempo que pierdo en hacer loquesea. ¿Véis? A eso me refiero.

Creo que lo más importante es cambiar mi actitud y estoy empezando a hacerlo: de hecho hoy he salido a buena hora del trabajo y he ido a correr durante 25 minutos. ¡Ah! Y también he sonreído.

Quiero volver a ser yo. Pero es que no sé cómo hacerlo y tampoco me podéis ayudar.

Sólo quiero volver a ser yo.

Gracias por leerme.