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My iMac is almost dying

No tener ordenador a veces es guay y mola.

El día 31 me quedé sin mi querido iMac.

{Lo suelo llamar bebé por eso del tamaño (24″). Sí, ya sé que no es de los más grandes, pero lo fue en su momento… total, que le llamé así porque me salió criado ya, con sus 11 quilos y medio. ¿Qué chisporreante soy, eh?}

Pero bueno, qué os importará eso… Lo que yo creo es que antes de cambiar de año tuvo una duda existencial, como las que su dueña tiene a veces, y dijo que no entendía nada:

Mi iMac diciendo «prou»

Sé que el disco duro se ha enfadado y es posible que me haya quedado sin él. Hoy lo llevaré al doctor a ver si me dice que hay suerte y puedo recuperar lo que hay dentro o puedo recuperarlo a él entero, si no es el DD.

A lo mejor con vitaminas es suficiente y vuelve nuevo. Esto es como cuando Carmen Sevilla se va a la clínica a comer manzana rallada antes de verano para lucir palmito. Pues igual. Un descanso sin ordenador.

A veces no mola por todo lo que implica lo anterior: perder documentos, fotografías, proyectos, ilustraciones… (ahora lo digo con paz y tranquilidad, el 31 no lo decía así, believe me >>:O ).

A veces mola porque ayer aproveché la tarde para hacer deporte y leer.

Bueno, vale, no mola.