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Bye Steven We’ll miss you

♫ [Mejor leer el post escuchando «My Legs Are Weak» de Paloma Faith]. ♫

Hoy no vengo a daros ninguna noticia porque a estas alturas todo el mundo sabe que ayer, 5 de octubre de 2011, falleció Steve Jobs, CEO de Apple, entre otros menesteres que podéis consultar aquí.

Hoy vengo a contaros una historia. Mi historia.

A él, a Jobs, le gustaba contar historias, como bien explica en el conocido discurso que realizó en la Universidad de Standford [ENG] [SPA], y hacer que todo se sustentara por la lógica pero también por la emotividad. La pasión fue su máxima en la vida. Y bien lo hemos podido aprender de sus keynotes o ver, directamente, en su trabajo.

Mi historia empieza cuando conocí a un chico que ayer se quedó mudo ante la pérdida de una persona a la que admiraba; bien, en realidad él me conoció a mí… y eso he de agradecérselo eternamente.

Este chico nunca, desgraciadamente, conoció a Jobs, pero siente, como algunos de vosotros, que está vinculado en cierto modo a él, tanto, que ayer se ensombreció su mirada y no tecleó nada en todo el día. No era por luto premeditado, sencillamente no pudo escribir (y seguramente no pueda hacerlo durante un tiempo).

Mucha gente se muere todos los días y no pasa nada, ¡no se arma todo este revuelo mediático! Es triste, sí, hay mucha gente que pasa desapercibida y, seguramente, esas personas han sido más luchadoras que Jobs. Pero es que el hombre que falleció ayer, además de ser una personalidad en el mundo del diseño y la tecnología, un genio de la era contemporánea y un icono actual, era un señor al que este chico admiraba profundamente.

Cuando fallece alguien a quien admiras, se podría decir que se tambalea tu estabilidad y te das de bruces con la realidad: las personas no son eternas. Pero en parte y solo en parte, sí es cierto que el trabajo de las personas puede permanecer hasta el fin de la humanidad… y a eso es a donde uno se agarra para reestablecer el equilibrio perdido.

Como decía, desde antes de conocer en persona a este chico, yo ya sabía que la pasión era lo que a él, igual que a Jobs, le movía.

Hace poco más de 4 años que Alex creó EsferaiPhone (2007), un blog unipersonal sobre el mundo iPhone que ha ido creciendo año tras año para convertirse en un pequeño medio de referencia en el sector, tan colapsado. Y esta aventura la empezó tras ver la keynote de 2007 donde se presentaba el primer iPhone, comprárselo y recibirlo en casa. El blog comenzaba su andadura de una manera muy humilde: «Este blog no tiene intención de ser un blog de noticias diarias. Para eso ya hay otras muchas, solo me limitaré a poner algún que otro tutorial por si a alguien puede serle útil.«. Y de ahí siguió su camino hasta ahora.

No es que este chico sea más fan de Jobs que nadie, que lo descubriera antes o que fuera el primero en tener un aparato Apple, pero es que esta es mi historia y en la historia de este pedazo de mi vida vi cómo, de verdad, este chico sentía muchísimo la pérdida de Steve Jobs. Ayer la noticia fue un boom mediático y mientras todos hablaban, conversaban, hacían posts en sus blogs, homenajeaban al difunto y comentaban la tristeza de su pérdida, en mi historia este chico no decía nada. Era blanco y negro. Me ahogaba de información por un flanco y por el otro el ahogo era de silencio.

[…]

Hoy he sentido mucha tristeza por ver cómo alguien a quien admiro pierde a la persona a quien admira, por el que empezó algo tan importante en su vida que le ha dado disgustos, alegrías, rabietas y momentos de felicidad, ira o tranquilidad (el blog de EsferaiPhone, su vida).

Hoy, escribiendo este post con mi iMac de 24″ (2007) por el que tanto luché, he sentido, de verdad, que se nos escurría el futuro entre los dedos. Porque alguien que tiraba de la carreta de la innovación no ha podido más y ha querido descansar. He notando cómo, sin quererlo, el ritmo del tecleo se hacía nervioso, como si el aparato me dijera que el tiempo apremia, que hay que aprovecharlo y que hay que seguir llenando nuestras vidas con pasión. Como la de Jobs, como la de Alex, como la vuestra.

He sentido la necesidad de pensar que seguirá entre nosotros ese espíritu vanguardista y que Jobs (y su equipo) creó todas estas cosas para poder decirnos que al morir estaría siempre entre nosotros.

Pero como la eternidad no reside en ningún sitio porque los sitios tampoco son eternos… ¿qué os parece si procuramos ponerle pasión a aquello que nos motive y pensar que algún día alguien nos admirará como Alex admiraba a Jobs?

[…]

Ésta es mi historia. Y en mi historia te vamos a echar mucho de menos Steve Jobs. Descansa en Paz y gracias por tu legado, gracias por hacernos avanzar décadas en unos pocos años e imaginar que el futuro está en nuestras manos.

One more thing? Let’s try passion to make things last forever.